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dilluns, 24 d’octubre de 2016

El holandés

A veces pienso que soy perico porque me gusta sufrir. Cada partido gritando a la televisión, estar enojado: la vida de un perico no es fácil. No siempre se gana, no siempre se lucha por objetivos ambiciosos, y muy de tanto en tanto se consigue algun título. Pero después mi corazón me habla y recuerdo porque soy tan fanático de esa maravillosa minoría. El verdadero motivo lo refleja el lema que he citado: Cierto que somos una minoría, pero increíblemente maravillosa también. Y la muestra de esa magia que contiene la afición perica es mi caso.

Aún no puedo creer lo que me pasó. Yo solo quiese ayudar a los aficionados pericos que no podían ver los partidos de la gira de pretemporada del Espanyol por Holanda, y retransmití dos partidos del equipo por mi celular, mediante Periscope. La repercusión que tubo fue espectacular, y ahora la gente quiere tomarse fotos conmigo, y mucha me conoce. No pienso que hiciera algo tan impresionante para merecer eso, pero si soy honesto, ¡me encanta! Realmente me siento parte de la gran familia que es el RCD Espanyol.

Quiero usar la posibilidad de escribir este articulo para dar otra vez las gracias a todos. He recibido tantos mensajes de cariño y amistad... ¡es increíble! Cuando hace unas semanas tube la oportunidad de viajar a Barcelona, y de ir a Cornellá-el Prat a ver el partido contra el Málaga, de la segunda jornada de la presente liga, fue muy emocionante para mi, y jamás voy a olvidar esa noche. No sólo por haber podido visitar el campo, y ver un partido en directo, sino por todos los momentos que pasé con otros muchos aficionados a los que conocí.

Yo, a partir de ahora, voy a escribir aquí sobre que es ser perico en otro país, dónde casi nadie conoce a tu equipo, y tratando de ver todos los partidos, y de seguir el día a día del Espanyol, de la manera que sea posible.

Jorg Rademaker.